COVID-19: fallo en materia de Protección Civil y su posible impacto en la Seguridad Humana

Dadas las actuales condiciones que tienen prácticamente paralizado al Planeta, hay dos rubros que sería oportuno analizar considerando el estado actual de la Pandemia de Covid-19 y el modo en que sorprendió a prácticamente la totalidad de los gobiernos que pasaron de una reacción de indiferencia y en algunos casos incluso por la negación del hecho, hasta la toma de decisiones de manera apresurada y confusa cuando advirtieron que la progresión de la epidemia tomaba un cauce que hacía peligrar su control. Dichos ámbitos son la Protección Civil (PC) y su posible impacto en la Seguridad Humana (SH).

Sin ahondar demasiado en lo que es la Protección Civil y cómo funciona un Sistema de Protección Civil (SPC), cuyo lema es: La salvaguarda de la vida de las personas, sus bienes y el entorno, hay que recordar que sus contenidos no son nuevos y aparecieron a partir de una concepción estatocéntrica surgida durante la segunda post-guerra y dado el incremento de una serie de riesgos multifactoriales que han ido aumentando alrededor del Planeta, de entre los que se encuentran los huracanes, los terremotos, los tsunamis, los deslizamientos de tierra y otros, amenazando con ello al ser humano y su entorno, los cuales impulsaron al diseño de programas y políticas públicas que fueron el resultado de intensas reflexiones para definir, no sin dificultad, lo que son cada uno de los agentes perturbadores que pueden poner en riesgo al ser humano, al entorno y/o alterar a la naturaleza o generarse a partir de ella misma.

Dichos agentes quedaron detallados en una serie de fenómenos generadores de riesgos los cuales se clasifican en químicos, antropogénicos, hidrometeorológicos, socioorganizativos, geológicos, sanitarios y sanitario ecológicos, estos últimos, se producen por la acción patógena de agentes biológicos que afectan a la población, y eventualmente a los animales y a las cosechas, causando la muerte o la alteración de la salud. En la mayoría de las Leyes en la materia se considera a las epidemias y plagas como un fenómeno sanitario en el sentido estricto del término.

Como resultado del reconocimiento de tales riesgos hizo posible la emisión de normatividad para la identificación, análisis, evaluación, control, mitigación y reducción de los mismos, que por su naturaleza multifactorial, constituyen una amenaza en contra incluso de la seguridad nacional, sin olvidar que la PC ha transitado hacia una concepción mucho más completa en la que se han incluido temas adicionales como la alimentación, la salud, la violencia y el desarrollo, para dar paso a lo que hoy se conoce como Seguridad Humana (SH).

La PC implicó además la creación de Atlas de Peligros y Riesgos incluso por demarcación, dentro de los países; servicios de alarma temprana, habilitación y organización de refugios; aplicación de medidas de seguridad y salvamento;, servicios sanitarios y de primeros auxilios; descontaminación; medidas de aprovisionamiento; servicios funerarios de urgencia y asistencia; y preservación de los bienes esenciales para la supervivencia.

Con la irrupción del C-19, la salud, el bien más preciado para cualquier ser humano, quedó evidenciada su vulnerabilidad a partir de los escenarios de emergencia que se fueron reproduciendo en la mayoría de los países del Planeta, y mostró la realidad de los sistemas de salud del remanente estatal, que vio prácticamente anulada cualquier acción prevista en el ámbito de la Protección Civil (PC) y sus respectivos Sistemas (SPC), en países como Estados Unidos, Alemania, Brasil Chile, España, Francia, Italia, México, Portugal, El Salvador, Colombia, e Italia entre otros, toda vez que todos ellos cuentan con leyes diseñadas para operar emergencias de las identificadas por la PC.

Así las cosas, resulta inadmisible aceptar cómo fue que escaló el C-19 y el modo en que fue consumiendo la infraestructura sanitaria de los países, sin que el andamiaje en materia sanitaria que se supone debía existir, diera algunos elementos para paliar la espiral epidémica y proporcionara al resto de la sociedad internacional alguna idea de cómo administrar la avalancha. La gran mayoría de los gobiernos fue tomada prácticamente por sorpresa y a algunos francamente en la negación del hecho, y el expretise de quienes iban enfrentando al fenómeno, constituyó la fuente inmediata de información para hacer frente a la generalización de la enfermedad.

La primera respuesta a la pregunta de cómo se actualizó este escenario, se debe al resultado de la disminución del Estado y sus facultades, así como a los escasos presupuestos para atender las necesidades sanitarias, incluso aquellas de las más básicas como son las vacunas. El neoliberalismo con su cauda de recomendaciones para prohijar a la macroeconomía y al control de las finanzas y de los salarios, entre otros rubros antes que a la protección de las personas, contribuyó sin duda alguna a la reducción de la función estatal a las condiciones en las que hoy se encuentra, y si por ahora pareciera que no continuó profundizándola, es porque paradójicamente, ha quedado demostrado que la vigencia y participación del Estado es no solo necesaria, sino indispensable.

En otras latitudes la reacción de los gobiernos no fue muy distinta. Como es sabido el virus se ha esparcido en todas las latitudes del Planeta y son muy pocos los sitios como Tuvalu, las Islas Marshall o las Salomón, en Oceanía, que están libres de la pandemia. No obstante, los casos que a continuación se citan, son los que han acaparado la atención mundial.

China, centro neurálgico de la aparición y diseminación del virus, optó por cerrar fronteras en todos los sentidos posibles, si bien autorizó a que un grupo de expertos internacionales entrara en el país para que investigaran sobre el brote del virus, los resultados fueron publicitados con gran reserva y no son pocos aquellos que sostienen que la información proporcionada por las autoridades chinas, están muy lejos de las cifras reales por cuanto a infectados y personas muertas. La ACNUR confirmaba al 20 de febrero del presente año, la existencia de 2,700 casos y 80 personas fallecidas. En fecha reciente, se ha reportado que los muertos no han llegado a 5,000 casos a pesar de la expansión del virus.

Al mismo tiempo, en Italia, que cuenta con una Legislación de Protección Civil que se ha ido actualizando con el tiempo, la atención y seguimiento de la emergencia quedó a cargo de su SPC, no obstante, ante la agresividad de la epidemia en zonas como la Lombardía y el Véneto el resultado tampoco fue el que se hubiera deseado, recibiendo incluso ayuda militar rusa para contener la expansión del virus, y al momento de redactar éste, sigue siendo el país europeo con más defunciones pues ya alcanzó la cifra de 32,330 personas muertas, así como de 227,364 contagiados.

Por su parte, España también registró una incidencia bastante alta y los números tanto de infectados como de decesos fueron creciendo de manera exponencial. La gestión de la pandemia quedó a cargo del Ministerio de Sanidad, que vio cómo crecía el número de infectados y de muertos hasta registrar un lapso de descontrol a partir del 8 de marzo, especialmente en la Comunidad de Madrid, cuyo sistema sanitario se saturó hasta el punto de improvisar hospitales de campaña.

En Alemania las autoridades se dedicaron a realizar pruebas a cerca de 35,000 personas; fuentes noticiosas en materia de salud, afirman que esta es la razón que ha hecho posible que no se dispararan los casos de infectados y desde luego de muertos dado que realizar con regularidad pruebas de infección, es la ayuda más eficaz para mantener control sobre la pandemia; adicionalmente es sabido que el país que cuenta con la mejor infraestructura sanitaria en Europa es justamente el país germano.

En Francia las autoridades sanitarias por conducto del Ministerio de Salud, alertaron desde el 4 de enero del 2020 a las agencias regionales de ese país, de que estaban en conocimiento de la aparición del virus en Wuhan y ya preveían su llegada al país, por lo que movilizaron al Centro Operativo para la Regulación y Respuesta de Emergencias Sociales y de Salud y responder así a la amenaza.

Los franceses tienen el seguro de enfermedad muy alto y por su cuantía, es el segundo riesgo del sistema de protección social después de las pensiones por jubilación, se sabe también que firmaron con España en el 2009, un Acuerdo de Cooperación para atender situaciones de emergencia y protección y seguridad civiles, y que el mismo está enfocado a la intensificación de las acciones conjuntas de sus respectivas fuerzas militares.

En países como Irán y Corea del Norte, los datos proporcionados son en el sentido de que registraron altas tasas de infectados y decesos; no obstante, investigando, presentan más bien escasos reportes y constituyen prácticamente un misterio por cuanto hace los procesos internos de atención, seguimiento y mitigación de la pandemia.

En Irán, hacia el 3 de marzo, hubo noticia de la existencia de 2,336 diagnosticados y 66 muertos, así como del anuncio del Viceministro de Salud de la llegada de un avión de la Organización Mundial de la Salud, llevando ayuda humanitaria.

En Corea del Norte, y lejos de reportar datos sobre el paso de la enfermedad por esas latitudes, hacia el 26 de abril, las redes sociales y otros medios electrónicos se hacían preguntas sobre la muerte del líder norcoreano, Kim Jong-un, rumor que pocos días después quedó como una evidencia más de fake-news.

El caso de Estados Unidos es interesante, ya que ese país cuenta con una serie de oficinas públicas a nivel federal, que están destinadas a atender las necesidades de los ciudadanos, empezando por aquellos que registran ingresos y recursos bajos. Tal es el caso de la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA por sus siglas en inglés).

También tienen a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés), es federal e independiente, y tiene la labor de planificar y administrar la asistencia económica y humanitaria en el mundo.

Igualmente está la FEMA (Federal Emergency Management Agency por sus siglas en inglés) u Oficina Federal para el Manejo de Emergencias, misma que ha hecho frente al seguimiento de la pandemia y la encargada de la Protección Civil en ese país con antecedentes desde los años 30’.

De todos, es el caso más decepcionante, debido a que en octubre 2019 se llevó a cabo el denominado Evento 201, y la sede fue Nueva York, y consistió precisamente en un simulacro de emergencia sanitaria por pandemia justo por C-19, cuyo resultado no se conoce, no tuvo publicidad y no ha sido sino hasta ahora que se ha conocido del hecho, y de entre muchas preguntas, habría sido un ejercicio muy ilustrativo conocer las respuestas a las hipótesis sobre ¿Qué número de afectados se registró? ¿Cuánto tiempo duró la emergencia? ¿Cómo respondieron los servicios médicos? ¿Resultaron suficientes los hospitales? ¿De qué materiales se dispuso? ¿Cómo se expandió el virus y hacia dónde? ¿Cómo finalizó este ejercicio? ¿Qué ocure entonces frente a 1,551853 contagiados y 93,439 muertos?

En síntesis, la observación que podría hacerse de modo especial respecto de cómo se fueron dando los acontecimientos en los diversos países, es en el sentido de que la Protección Civil no cumplió con sus expectativas, por no decir que falló. Como tema y como respuesta es cuestionado porque se dice que da amplias facultades al sector militar para los procesos de control y mitigación de las amenazas a las personas, y consecuentemente, ata la capacidad de la ciudadanía de cuidarse a sí misma y responder ante ciertos acontecimientos. En todo caso, habría sido deseable que se hubiera aprovechado la infraestructura existente, pero ello no ocurrió dado que en la mayoría de los casos no había recursos para echar mano de ellos y los servicios sanitarios se vieron desbordados.

El impacto en la Seguridad Humana.

Como ya se ha mencionado, el nuevo concepto de seguridad integral para las personas, hoy descansa sobre la Seguridad Humana (SH), misma que abarca siete componentes: Seguridad Económica, Alimenticia, de Salud, Medioambiental, Personal, Comunal, y Política, mismos que surgieron a partir de un Informe presentado por el PNUD en 1994 y se ajustan al deseo de alcanzar la meta de garantizar mayores y mejores condiciones de vida para la sociedad internacional.

Sin embargo, cada uno de estos componentes registra mermas a partir de las consecuencias que se van teniendo a la vista y que es ineludible se profundizarán en la medida en que se conozca el resultado del paso del C-19, empezando por la Seguridad Económica que está dejando desempleo, quiebras entre comerciantes e industriales, y con ello, la disminución del poder adquisitivo de las familias de asalariados. Este impacto seguramente tendrá su réplica extrafronteras, haciendo previsible la pérdida de empleos, sean legales o no, en Estados Unidos con la consecuente disminución del envío de remesas a México.

El balance al 2019 en general, no ofrecía grandes perspectivas para el 2020. El mundo ya enfrentaba serias dificultades en materia económica pues la tasa de ganancia en general registraba una baja considerable y junto con otros signos como la guerra comercial entre chinos y norteamericanos; la baja en la rentabilidad de bonos que ofrecían mejores rendimientos a dos años que a diez tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos; la inestabilidad en las principales bolsas de valores; la contracción de la economía alemana, etc., hacían avizorar una posible recesión de gran magnitud. Con la pandemia como nuevo ingrediente, la profundización de las señales de crisis ha aumentado y son comparadas en función de la Gran Depresión de 1930 del siglo pasado.

El turismo, la hotelería y con estos las compañías aéreas registran pérdidas extraordinarias y quiebras de aerolíneas. Es conocida la denuncia que se ha hecho en contra de ocho aerolíneas de entre las que destacan KLM, Lufthansa, Air France y United Airlines por negarse a devolver los importes de los boletos cancelados con motivo de la epidemia.

La Seguridad Alimenticia también acusa grandes pérdidas dado que las industrias de bebidas y alimentos fueron consideradas como actividades no esenciales y debieron parar durante la denominada cuarentena. En este como en otros renglones, la pauta la marcará la capacidad de los gobiernos de dictar medidas que hagan posible la recuperación económica que seguramente tendrá que enfrentar medidas de choque que nunca son populares.

El sector educativo es otro rubro cuyo impacto está en suspenso, debido a que en la mayoría de los países las clases y cátedras se suspendieron y las afectaciones a la comunidad estudiantil, especialmente la de primaria y secundaria, cuyo regreso no se vislumbra en el breve tiempo, con lo cual no dispondrá del tiempo suficiente para recuperar el año escolar.

Desde el punto de vista político, un ejemplo más del descontrol para dar seguimiento y administrar la epidemia, lo constituye el modo en que  entraron en confrontación diversos grupos y con ellos los partidos políticos de todo signo y en muchas partes del mundo, que aprovecharon los hechos para presionar a las autoridades hasta caer en contradicciones evidentes pues por una parte acusaron a los gobernantes de desestimar la salud de los ciudadanos por no ordenar un paro a la actividades en general, y al cabo de un tiempo, el reclamo se convirtió en exigencia para regresar a la actividad comercial y mercantil ante el miedo de los cierres y quiebras.

Por su parte la sociedad está más que nerviosa, devastada, harta del confinamiento y todavía no puede hablar de que el flagelo ha terminado. Las reacciones han sido de diversa índole y se han manifestado lo mismo agrediendo al personal vinculado a los servicios de salud, que saliendo a las calles a sonar sus cacerolas, o a sabotear las antenas de telefonía de la 5G, todo ello constituye una alarma para la gobernanza y para la seguridad de todos.

Derivado de lo anterior, algunos avances que podrían haber sido medianamente plausibles, se verán anulados, y argumentos como el incremento en la comisión de ilícitos, la amenaza de hambruna en nuevos sitios, el incremento de los conflictos armados, el aumento de la migración y del tráfico de personas, armas y estupefacientes, etc., incidirán decisivamente en las expectativas de reducción de la pobreza y la mejora del desarrollo humano y junto con ellos de una Seguridad Humana que contrariamente, profundizará su déficit.

Los anteriores rubros destacan de entre el cúmulo de problemas que van a surgir en el mediano plazo y hay que insistir, y si bien, se dice que el hubiera no existe, quién sabe qué hubiera ocurrido si se hubiese podido disponer de lo mínimo indispensable, para enfrentar la pandemia, lo cierto es que no se contó con ese mínimo indispensable para atender la epidemia, y en muy buena medida se debió a la falta de prevención, a la cancelación de programas y proyectos y a la prácticamente nula ministración de los presupuestos del caso.

Las decisiones adoptadas por los administradores alrededor del mundo, se orientaron a creer en el crecimiento de los grandes grupos de poder económico, que en el avituallamiento del sector salud y con ello llevaron al quiebre de lo esencial para la atención de la ciudadanía en tiempos de una emergencia que ni siquiera imaginaron.

Todo indica que el ideal de las tres libertades de las que habló Kofi Annan al referirse a la Seguridad Humana, será puesto a prueba muy pronto: “Libertad para vivir sin temor, libertad para vivir sin miseria y libertad para vivir en dignidad”.


Luz María Cahero Cornejo

Licenciada en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Maestra en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma Universidad. Ha intervenido en diversos Foros, Talleres y Mesas Redondas con temas como Paz y Desarrollo, Desarme, Armas Pequeñas y Ligeras, Protección Civil, y ha participado como miembro del Movimiento Mexicano por la Paz y el Desarrollo, A.C. (MOMPADE), y del Instituto de Investigación y Estudios Internacionales, A. C.

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