Corporaciones imponen tendencia que mantiene a flote la industria 5G

Las repercusiones que el virus SARS-CoV-2 ha tenido a escala global son inobjetables, en el ámbito económico, ha afectado de tal manera, que China declaró por primera vez desde 1992 una contracción en su economía, al disminuir 6.8 por ciento en el primer trimestre de 2020. Repercusiones que han desembocado en la modificación de cadenas globales de suministro e interrumpido el ritmo del ciclo económico en la mayor parte del mundo (Producción, Distribución, Consumo). Lo que ha generado que los mercados financieros sean más volátiles.

También ha aumentando la precariedad no sólo en los países de la periferia, sino en las periferias de las grandes metrópolis del primer mundo. Siendo los estratos más vulnerables, como ha sido históricamente, los que han padecido la mayor parte de la crisis sanitaria. Aunque de manera secundaria y oportuna, para el planeta ha representado una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, de acuerdo con las imágenes obtenidas por el Sentinel 5P, sátelite de la Agencia Espacial Europea. Algo que ha sido constatado por análisis posteriores realizados por The New York Times o por un grupo de investigadores de la universidad de Bocconi, efectuados durante marzo de 2020.

Cabe resaltar que el impacto para la tecnología 5G tiene distintas aristas, por un lado, el director de The Competitive Intelligence Unit (The CIU, por sus siglas en inglés) menciona que ocasionará un rezago de 18 meses que afectará el ecosistema completo, y hará que se pierda celeridad en el despliegue. Lo que se suma a distintas previsiones negativas fruto de las afectaciones económicas a nivel global.

Por otro lado, a pesar de que el despliegue en la industria 5G ha sido entorpecido por el desabasto, debido al cierre de fábricas en China, al cambio de fechas en pruebas y licitaciones, y por la disminución de ventas de teléfonos inteligentes desde febrero de 2020, —la cual fue considerada por Strategy Analytics como la mayor caída de la historia en el mercado mundial de teléfonos inteligentes—. La industria 5G no se ha estancado, o por lo menos así lo muestran las proyecciones de Ville Ukohano en su reporte para Strategy Analytics, en el que a pesar de señalar una caída anual de 2.1 por ciento en ventas de teléfonos inteligentes, prevé un aumentó de 19 a 199 millones de dispositivos 5G en 2020.

Las grandes corporaciones que se postulan como líderes de la industria en servicios 5G, muestran otra tendencia, que evidencia una disputa por posicionarse y expandir las fronteras del capital, pero también, inyectar confianza en la industria. Ericsson dio el primer paso a principios de marzo, al añadir nuevas soluciones a su plataforma de 5G que permiten operaciones de negocio más inteligentes. La herramienta Ericsson Communication Accelerator ofrece a los proveedores de servicios, microservicios basados en la nube. Unos días después, Google promocionó su estrategia Global Mobile Edge Cloud (GMEC, por sus siglas en inglés), que ofrecerá un catálogo de soluciones 5G desarrolladas conjuntamente con empresas, con el objetivo de aprovechar el 5G como plataforma de servicios por medio de Google Cloud.

Un par de semanas después, Microsoft, hizo pública la adquisición de la compañía de redes móviles virtuales 5G Affirmed Networks, con el fin de consolidar Azure, su plataforma de servicios en la nube. Mientras Nokia, en Abril de 2020 actualizó su software de intercambio dinámico de espectro (DSS, por su siglas en inglés) en las estaciones AirScale, y en su estación base en la nube All-in-Cloud. De ahí que se pueda concatenar una tendencia en la inversión de servicios en la nube, en un momento histórico cuando los servicios en línea toman una importancia estratégica por el confinamiento de la cuarentena. ¿será este nicho de la industria el que deje más dividendos o por otro lado el que permita un mejor posicionamiento geoestratégico en esta tecnología de uso dual?

Sin embargo, la primer compañía en hacer pública la continuación de sus esfuerzos fue Huawei, al lanzar el programa 5G Partner Innovation el primer día de marzo de 2020 en Londres, a través del cual invertirá 20 millones de dólares en nuevas aplicaciones 5G durante los próximos cinco años. Con la trascendencia de haberlo hecho justo cuando se disparaba la cifra de casos de coronavirus en Europa, e incluso previo a que se negara en la Cámara de los Comunes la posibilidad de su exclusión. Medida incluida en una enmienda a un proyecto de ley de telecomunicaciones, pero que fue derrotada con una votación 306-282, a pesar de que los conservadores cuentan con una mayoría de 80 escaños. 

Aunque Ericsson ha asegurado una participación con mayor beneficio, al firmar un acuerdo con British Telecommunication para desplegar el Core 5G de modo dual de Ericsson, aprovechando las ambiciones de la compañía británica de ser líder mundial en la tecnología nativa en la nube. ¿otra coincidencia?

También, la perspectiva que se compartía a principios de la pandemia sobre una mayor afectación hacia las compañías chinas, muestra cuán erróneo era este argumento, que se desploma junto con las cifras de la caída del valor de compañías occidentales. Desde que las bolsas comenzaron a desinflarse el pasado 19 de febrero, la cotización de Orange ha bajado más de 20 por ciento, no obstante, a que se intentó contrarrestar este efecto con la venta de los títulos de la compañía.

Como el caso de Orange, también se registraron otras pérdidas en marzo de 2020: Telefónica, con una caída de 29 por ciento en la bolsa; Vodafone, al perder 22 por ciento y Deutsche Telekom, que perdió 12 por ciento. Incluso Apple comenzó a perder desde las medidas aplicadas en China, y aunque expertos argumentan que el tamaño de la pérdida va depender de que tanto tarde la reapertura de las fábricas en China, Deutsche Telekom, ante la incertidumbre decidió reducir el precio del nuevo iPhone 5G en su valorización. 

Fuera de las complicaciones, abril de 2020 vio cumplida después de meses de espera la fusión entre las compañías estadounidenses Sprint y T-Mobile. Algo que abre la puerta a futuras fusiones, al contemplar por un lado la noticia del cambio en el liderazgo de Nokia. Bloomberg mencionó la intención de la compañía por explorar opciones estratégicas que van desde la venta de sus activos comerciales hasta acuerdos de fusión, para mantenerse en la disputa de un mercado que se ha vuelto muy competitivo.

 Si se lee lo anterior a la par de las charlas que se han dado en Washington sobre el tema, en donde el fiscal general William Barr ha presentado la posibilidad no sólo subvencionar a Nokia o Ericsson, al ser la competencia directa de Huawei, sino de una posible adquisición o fusión con alguna de las compañías estadounidenses. ¿será que la fuerte competencia continúe generando más conglomerados occidentales o sólo es Estados Unidos mostrando su desesperación?

En cuanto a la disputa hegemónica, retomando la interrogante de un artículo previo: ¿Hasta donde está dispuesto a llegar Trump para detener el avance de la 5G china? la respuesta es hasta donde sea preciso siempre y cuando china no sea quien controle la industria a escala global. Lo que se sustenta con las acciones del gobierno estadounidense del último año, que no muestran la consecución de un plan estructurado para el desarrollo de una industria 5G, sino un empeño por entorpecer el desarrollo del oponente.

Estados Unidos es el único país en registrar un millón de contagios por Covid-19, y mientras vive la situación más complicada por la pandemia, el director del departamento de Información y Desarrollo de Comunicaciones del Ministerio de Industria y Tecnología Informática de China, Wen Ku, señaló que la crisis mostró los diversos usos de la 5G y la importancia de acelerar su implementación, además de añadir que no habría problema en alcanzar el objetivo de 500 mil estaciones 5G en 2020. Por tanto, lanzo la pregunta ¿La administración Trump seguirá empleando el mismo método a pesar de que los resultados son cada vez más escasos?

Carlos Jenkins

Vicecoordinador del Observatorio de Coyunturas Geopolíticas. Internacionalista por la Universidad Nacional Autónoma de México. Especialista en Escenarios regionales y colaborador en el proyecto de investigación «Economía y Guerra en el siglo XXI», del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

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