Puentes humanitarios: México, retorno asistido ante la pandemia

En el marco de la actual pandemia generada por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19), declarada el pasado 11 de marzo de 2020, por el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ante el creciente y desmedido avance de transmisión del mismo –cumpliendo con el monitoreo permanente de brotes infecciosos que hace dicha organización– y a través del cumplimiento de los requisitos de seis fases del proceso, (en la cual, la última contempla la propagación del virus de persona a persona hacia un país perteneciente a otra región sanitaria), es que se está en posibilidad de declarar con base en el Reglamento Sanitario Internacional dicha acción global.

Como parte del Protocolo de Acción de la OMS, se genera una categoría taxonómica que permite identificar oportunamente al virus, intentando que la misma no tenga un impacto negativo en la percepción de la República Popular China o sus ciudadanos, ya que el inicio o brote fue localizado en la Ciudad de Wuhan, Provincia de Hubei. Este es el motivo por el cual la palabra Coronavirus fue derivada en Corona Virus Desease–19 (COVID-19, por sus siglas en inglés). El número 19 indica el año de su descubrimiento. En lenguaje médico se identifica técnicamente como Síndrome Respiratorio Agudo Severo, CoronaVirus-2 (SARS-CoV-2, por sus siglas en inglés), ya que está antecedido por el brote que se registró, de igual forma, en Guangdong, Provincia de Cantón, China, en el año 2002.

Ante estos hechos el Gobierno de México respaldó en todo momento las recomendaciones de la OMS y su oficina regional, la Organización Panamericana de la Salud, haciendo seguimientos y llamados a la comunidad internacional para el cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional. Fue el primero de febrero, que se anunció que con el apoyo del Gobierno de Francia, fueron trasladadas hacia ese país diez personas mexicanas que se encontraban en la Ciudad de Wuhan, China, para seguir los protocolos sanitarios de contención y aislamiento del país receptor que consistían en pasar catorce días en revisión, con el objetivo de evitar posibles contagios ya en territorio nacional, y poder salir rumbo a México, con base en la autorización del Ministerio de Asuntos Sociales y de la Salud de ese país. El 16 de febrero fueron recibidos por funcionarios de las Secretarías de Relaciones Exteriores (SRE) y Salud (SSa).

Se comenzó a instruir a las embajadas y consulados de México alrededor del mundo la prioridad de acatar las leyes y acciones de las autoridades locales en materia sanitaria con el objetivo de salvaguardar la integridad de los connacionales en el extranjero, a su vez, se apremió la gestión diplomática para facilitar el tránsito de personas entre los diversos continentes, tomando previamente las recomendaciones periódicas de la OMS, para acelerar el retorno de mexicanos ante el crecimiento de casos y una eventual alerta de pandemia.

Posteriormente, el 28 de febrero, 3 mexicanos que venían de la misma zona del epicentro fueron apoyados mediante gestiones diplomáticas, de nueva cuenta, ante el Gobierno de Colombia, que los puso a las órdenes de funcionarios de los sectores de salud y naval mexicanos en la ciudad de Bogotá, para su traslado a la Ciudad de México, y quienes no presentaron mayor signo de la citada enfermedad.

Fue el 11 de marzo, tras la declaratoria de Pandemia por parte de la OMS, que Estados Unidos (EE.UU.), como medida de reacción a la emergencia sanitaria anunció la negativa de ingreso a las personas que hayan estado en el espacio Schengen, durante los 14 días previos a su llegada a dicho a territorio estadounidense, y como respuesta a la facilidad de viaje del virus, desde el 13 de marzo y hasta por los siguientes 30 días naturales, informaba acerca de la suspensión de vuelos procedentes de esos países, lo que acentuaba el posible cierre fronterizo con sus vecinos, la Región de Norteamérica; México por su parte, reafirmó la protección consular y asistencia debida a los connacionales ante eventuales sucesos transfronterizos.

Hasta ese momento, la SRE había sugerido el regreso anticipado de sus ciudadanos a territorio nacional debido al recorte de las frecuencias de vuelos internacionales y el inicio de emergencias nacionales de países alrededor del mundo, por lo cual, ante la contingencia debió servirse del apoyo de líneas aéreas nacionales y mediante gestiones diplomáticas ante el gobierno de Perú –que había decretado estado de excepción nacional el día anterior– fue el 17 de marzo que envío vuelos a la Ciudad de Lima y un par de vuelos chárter a Cusco, gestionados por el Instituto Nacional de migración (INAMI).

Por otra parte, se realizaron gestiones para ofrecer alternativas de regreso en el Norte de África, Asia, Medio Oriente, Centroamérica, pero particularmente en Europa a quienes tenían un vuelo con escala en EE.UU. para tratar de hacerlo directo a México. Contando en ese momento con más de mil connacionales asistidos para su regreso al país y el logro de haber facilitado a cientos más el tránsito por países de cuatro continentes –excepto Oceanía. Por su parte, el secretario de Relaciones Exteriores, entabló comunicación con el secretario de Estado de EE.UU., Michael R. Pompeo, con el objetivo de contrarrestar los efectos regionales de la pandemia de una forma coordinada.

Como respuesta coordinada entre la Secretaría de Gobernación, a través el INAMI, y la SRE, informaron que mantendrían de manera conjunta una comunicación activa con las agencias estadounidenses encargadas de la repatriación de mexicanos por la vía legal con el fin de evitar contagios durante su estancia en estaciones de control migratorio, sobre todo en puntos de internación bajo los Arreglos Locales de Repatriación, y como medida urgente suspendieron los vuelos de Procedimiento de Repatriación al Interior de México, por último se reforzó la vigilancia en diversos puntos de acceso en la frontera norte por parte del INAMI.

La mayor medida que se tomaría de manera bilateral en la región de Norteamérica se presentaría con la Iniciativa Conjunta de México y EE. UU. para combatir la pandemia de COVID-19, bajo la cual se solicitaba NO/NO realizar viajes no esenciales (restricción de turismo) entre ambos países con el objetivo de reducir drásticamente la movilidad del virus a lo largo de la frontera y así disminuir la cadena de contagios que empezaba a ser mucho mayor en EE.UU., esto se implementó el 21 de marzo en toda la frontera terrestre entre ambas naciones por un período de 30 días, lo cual quedó sujeto a una extensión tras previa revisión de las partes. Se instó a su vez, en la entrada en vigor del Tratado entre México, EE.UU. y Canadá (T-MEC) y sus beneficios inmediatos para contrarrestar el impacto económico en toda la zona, así como la mejora y coordinación sanitaria transfronteriza.

En el marco de ese comunicado bilateral, y trabajado de manera previa para dar atención a las solicitudes de retorno asistido para mexicanos varados se presentó un portal de atención denominado Protección COVID-19 el cual permite tras el registro personal de los mexicanos, residentes temporales y/o permanentes que así lo puedan acreditar, soliciten en forma ordenada y expedita la asistencia de las autoridades diplomáticas o consulares que estén más cerca de sus destinos.

En ese contexto, se dio en la región de Centroamérica, el retorno asistido de manera voluntaria de 124 mexicanos que se encontraban en Honduras y quienes, mediante un vuelo chárter gestionado por el INAMI, fueron apoyados para su retorno a la Ciudad de México. De la misma forma, un grupo de connacionales viajaron desde República Dominicana y Haití. El 31 de marzo, 129 personas desde Honduras, regresaban en un vuelo chárter y 30 más desde El Salvador, por vía terrestre.

Las gestiones en el sur del continente americano más sobresalientes se han dado sin lugar a dudas en Perú, mediante la comunicación de diversas instancias de ese país, la representación diplomática mexicana logró a través de acuerdos tomados por la Cancillería mexicana y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, mover a más de 400 mexicanos que estaban en Cusco, que fueron, bajo las medidas sanitarias correspondientes y el estricto apego de la emergencia nacional del Perú, traídos en vuelos desde Arequipa.

Fue entre el 27 y 29 de marzo, que se llevó a cabo el mayor esfuerzo al retornar a 576 mexicanos desde diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica, en vuelos especiales desde Colombia, Cuba, Ecuador, Guatemala y Perú, resaltando la ayuda brindada a más de 300 personas en vuelos que salieron de la ciudad de Lima. Algunos de estos vuelos fueron realizados por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), particularmente el realizado a Cuba, o vuelos chárteres, mediante las gestiones del INAMI.

Lamentablemente, bajo este escenario internacional, se anunció la muerte de un connacional en la Ciudad de Cusco, Perú, quien se encontraba con su esposa en ese mismo sitio, ambos con diagnóstico positivo por COVID-19; ella fue rescatada y se le repatrió mediante un vuelo humanitario a la Ciudad de Mérida, Yucatán, bajo las medidas sanitarias de bioseguridad correspondientes el pasado 30 de marzo, con ayuda de la SEDENA, en un avión Gulfstream G550 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), con matrícula 3916, mismo que meses atrás había llevado a México como asilado político al presidente depuesto de Bolivia, Evo Morales.

Ese mismo día, el Gobierno de México mediante Sesión Plenaria del Consejo de Salubridad General, encabezada por el presidente de la República, determinó tomar medidas extraordinarias en todo el territorio nacional, del 30 de marzo al 30 de abril de 2020, entre la que destaca la suspensión inmediata de actividades no esenciales en los sectores público, privado y social, por lo que se determinaría la urgencia por asistir a los connacionales también en el exterior.

Motivo por el cual se urgió a la SEDENA, el 1 de abril, ante una cuestión de estado de excepción, apoyar a 280 mexicanos afectados por las restricciones de viaje y cancelaciones de vuelos comerciales desde Argentina, mediante dos vuelos de la FAM, ya que sus fronteras se encuentran también cerradas. Fue mediante la comunicación entre los presidentes de ambas naciones que se permitió dicha acción del ejército mexicano. Fue hasta el día 3 de abril que, con datos de la SRE, se confirma el retorno asistido de 136 mexicanos que viajaron a la ciudad de México desde Costa Rica.

Al tres de abril, y desde que inició la contingencia derivada de la pandemia generada por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) hasta la fecha, la Cancillería, a través de la asistencia de sus 80 embajadas y 67 consulados, y con el apoyo de diversas Secretarías e instancias gubernamentales como el INAMI, ha facilitado el traslado de más de 8 mil 432 mexicanos que han regresado a casa: 663 desde Asia-Pacífico, 653 desde África y Medio Oriente, 3 mil 605 desde América Latina y el Caribe y 3 mil 387 desde Europa.

A modo de conclusión se debe reconocer el apoyo y esfuerzo de la SRE para facilitar los traslados y repatriación bajo diversos esquemas, la colaboración continua con aerolíneas y compañías de vuelos chárter para explorar opciones alternas de rutas y el mantenimiento del diálogo fluido con diversas naciones que han decretado la suspensión de sus operaciones aéreas con el objetivo de facilitar la salida de mexicanos, cabe recordar que los permisos de sobrevuelo y las medidas sanitarias de contención son tomadas en el uso irrestricto de la soberanía de cada Estado.

Se denota que, como gesto de cooperación y reciprocidad, mediante las gestiones pertinentes ante las estancias gubernamentales que corresponden, México ha retornado de igual forma a ciudadanos de diversas nacionalidades, principalmente de países de Centro y Sudamérica.

Antes de concluir, es preciso hacer un comentario en cuanto a la importancia del uso que se le debería de dar al término de Diplomacia para la Salud Global, y su enfoque de seguridad internacional que destaca en esencia, en un escenario ideal, la urgente presencia de funcionarios de la SSa en representaciones de México en el exterior y que a su vez permitan tener una mayor retroalimentación a nivel bilateral (OMS) o multilateral (Global Health Security Initiative, GHSI) con los Estados miembros que puedan ser afectados con futuros brotes de virus, y que a su vez permitan tener una mejor conectividad con los países y asistan en el retorno de mexicanos a la brevedad que amerite la situación.

Cabe destacar que, en el presente artículo de opinión se evita el uso indiscriminado del término repatriación en términos generales, ya que en el sentido particular del uso consular los retornos masivos de mexicanos por causas de excepción nacional extranjera debido a una alerta de pandemia no se encuentran configurado e integrado en la Guía de Procedimientos de Protección Consular que las autoridades puedan ejercer para entregar como ayuda pecuniaria o en acciones directas a los solicitantes, a saber:

Ámbito de aplicaciónTipo de repatriación  
MigratorioDe personas vulnerables:Menores no acompañados;Enfermos mentales o personas con discapacidad, yMujeres embarazadas.Arreglos Locales de Repatriación
AdministrativoDe pacientes
 Traslado de restos

Por último, se menciona el uso del término Retorno asistido para referirse de preferencia para este tipo de acción consular que se aplica en los términos antes descritos.

Se agregan herramientas consulares adicionales para la fácil consulta del lector, a saber:


Jonathan Hernández Gallardo

Internacionalista por la Universidad Nacional Autónoma de México. Especialista en política, negocios y comercio Internacionales

@jonhgallardo

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