Salud pública internacional en tiempos de crisis

Esto no es sólo una crisis de salud pública,

sino de todos los sectores

Tedros Adhanom Ghebreyesus, OMS

En tiempo de crisis en que la salud de las personas que forman parte de la comunidad internacional se ve amenazada por un riesgo sanitario, ese derecho fundamental debe ser salvaguardado por una respuesta coordinada de diversos sujetos de derecho, en atención al marco jurídico internacional aplicable, por lo que resulta indispensable conocer al menos dos cuestiones básicas de salud pública, sobre todo en la parte del mandato de rectoría, gobernanza y coordinación con que deben actuar principalmente los organismos internacionales y los Estados en este tipo de escenarios, de acuerdo con la información disponible y objetiva que proporcionan las mismas organizaciones internacionales competentes en la materia.

Ante el gran flujo de información que existe en todas las plataformas y medios, es necesario contar con mayores elementos que permitan identificar si el propósito de esos contenidos es informar o desinformar a las personas que se encuentran en la vorágine de esta pandemia, para no ser presa fácil de la histeria y el desconocimiento que en este momento permea de forma general en personas y lugares con características totalmente heterogéneas, con la finalidad que comprendan los alcances de la respuesta ante cualquier emergencia de salud pública, como es el caso del coronavirus o COVID-19.

En primer lugar, es pertinente señalar que la agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas en materia de salud pública es la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuya finalidad es alcanzar para todos los pueblos el grado más alto posible de salud.

Cuenta, entre otros, con los siguientes principios básicos que se encuentran plasmados en su Constitución y que deben de ser atendidos en la respuesta que deba darse ante esta pandemia:

I. El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social;

II. La salud de todos los pueblos es una condición fundamental para lograr la paz y la seguridad, y depende de la más amplia cooperación de las personas y de los Estados;

III. Los resultados alcanzados por cada Estado en el fomento y protección de la salud son valiosos para todos;

IV. La desigualdad de los diversos países en lo relativo al fomento de la salud y el control de las enfermedades, sobre todo las transmisibles, constituye un peligro común;

V. Una opinión pública bien informada y una cooperación activa por parte del público son de importancia capital para el mejoramiento de la salud del pueblo; y

VI. Los gobiernos tienen responsabilidad en la salud de sus pueblos, la cual sólo puede ser cumplida mediante la adopción de medidas sanitarias y sociales adecuadas.

Entre las funciones de la OMS que actualizan los supuestos de acción para responder a la actual crisis, se encuentran:

  1. actuar como autoridad directiva y coordinadora en asuntos de sanidad internacional;
  2. establecer y mantener colaboración eficaz con las Naciones Unidas, los organismos especializados, las administraciones oficiales de salubridad, las agrupaciones profesionales y demás organizaciones que se juzgue convenientes;
  3. proporcionar ayuda técnica adecuada y, en casos de emergencia, prestar a los gobiernos la cooperación necesaria que soliciten, o acepten;
  4. establecer y mantener los servicios administrativos y técnicos que sean necesarios, inclusive los epidemiológicos y de estadística;
  5. estimular y adelantar labores destinadas a suprimir enfermedades epidémicas, endémicas y otras;
  6. proponer convenciones, acuerdos y reglamentos y hacer recomendaciones referentes a asuntos de salubridad internacional; y
  7. contribuir a crear en todos los pueblos una opinión pública bien informada en asuntos de salud.

En segundo lugar, es necesario señalar que la Asamblea de la Salud, máximo órgano de gobernanza de la OMS, tiene autoridad para adoptar reglamentos referentes a requisitos sanitarios y de cuarentena y otros procedimientos destinados a prevenir la propagación internacional de enfermedades.

Al amparo de ese precepto contemplado en la Constitución de la OMS, existe un instrumento denominado Reglamento Sanitario Internacional, el cual fue adoptado en el seno de la OMS y entró en vigor el 15 de junio de 2007, del cual forman parte 196 Estados – entre los que se encuentra México -, es decir, más países que los forman parte de la misma Organización de las Naciones Unidas.

Este instrumento tiene como finalidad y alcance prevenir la propagación internacional de enfermedades, proteger contra esa propagación, controlarla y darle una respuesta de salud pública proporcionada y restringida a los riesgos para la salud pública y evitando al mismo tiempo las interferencias innecesarias con el tráfico y el comercio internacional.

Los supuestos más relevantes que contempla son: a) un alcance que no se limita a tal o cual enfermedad o modalidad de transmisión en concreto, sino que abarca toda dolencia o afección médica, cualquiera sea su origen o procedencia, que entrañe o pueda entrañar un daño importante para el ser humano; b) la obligación de los Estados Parte de instalar un mínimo de capacidades básicas en materia de salud pública; c) la obligación de los Estados Parte de notificar a la OMS los eventos que puedan constituir una emergencia de salud pública de importancia internacional de acuerdo con criterios definidos; d) disposiciones que autorizan a tomar en consideración las noticias oficiosas acerca de eventos de salud pública y solicitar a los Estados Parte la verificación de esos eventos; e) procedimientos para que el Director General determine la existencia de una emergencia de salud pública de importancia internacional y formule las recomendaciones temporales correspondientes, después de haber tenido en cuenta la opinión del Comité de Emergencias; f) la protección de los derechos humanos de los viajeros y otras personas; y g) el establecimiento de Centros Nacionales de Enlace para el reglamento y Puntos de Contacto, encargados de tramitar las comunicaciones urgentes entre los Estados Parte y la OMS.

El reglamento tiene apartados que son básicos y por ende muy importantes para la comprensión y la atención en el desarrollo de la crisis del coronavirus como información y respuesta de salud pública ante cualquier evento; recomendaciones temporales y permanentes ante una emergencia de salud pública; obligaciones generales para los puntos de entrada; medidas de salud pública; documentos sanitarios; y disposiciones generales.

En todos esos apartados contempla, además de otros supuestos, que la aplicación de medidas sanitarias que se adopten en cumplimiento del Reglamento será inmediata, determinante, transparente y no discriminatoria; así como que no impedirá que, en la respuesta a riesgos específicos para la salud pública o emergencias de salud pública de importancia internacional, los Estados Parte apliquen medidas sanitarias acordes con su legislación nacional pertinente y las obligaciones dimanantes del derecho internacional que proporcionen cuando menos un nivel igual o mayor de protección sanitaria que las recomendaciones de la OMS.

Por ello, al amparo de esos preceptos, es que la Organización Mundial de la Salud desde los primeros eventos de esta emergencia sanitaria internacional ha reiterado en diversas ocasiones que hace falta mayor compromiso político y ha instado a los Estados a ser más responsables en la adopción de sus medidas nacionales, sobre todo porque es la autoridad internacional en materia de salud pública, la que tiene el mandato para actuar y brindar información de forma objetiva ante riesgos sanitarios de esta naturaleza.

Todos los países que en este momento sufren los efectos adversos de la pandemia de coronavirus tienen la obligación internacional de dar seguimiento al reglamento, en su carácter de herramienta que puede facilitar la orientación, atención y mitigación de forma efectiva de las consecuencias de dicha crisis, así como ser el canal mediante el cual los Estados puedan dar una respuesta que atienda las recomendaciones de los grupos multidisciplinarios de expertos que forman parte de la misma organización, las cuales constituyen un piso mínimo de acción para la adopción de las medidas nacionales.


César O. Castro Márquez

Especialista en Derecho Internacional y Derechos Humanos, Académico y Activista.

Un comentario sobre «Salud pública internacional en tiempos de crisis»

  1. Muchas gracias por la información tan oportuna , espero que se encuentre bien y cuídese mucho , saludos

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