Derechos humanos en regresión

Negar a la gente sus derechos humanos es desafiar su propia humanidad.

Nelson Mandela

Del 23 de febrero al 20 de marzo del año en curso se lleva a cabo el 43º periodo ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, el cual sirve como un espacio de diálogo, debate y análisis de diversos ejes temáticos relacionados con los derechos humanos y situaciones que requieren de su atención dentro del mismo contexto.

De acuerdo con el programa de trabajo para la reunión, en esta ocasión los temas a tratar son: el 25 aniversario de la Declaración de Beijing; rendición de cuentas por violaciones al derecho internacional; derechos de las personas con discapacidades; tortura; medio ambiente; deuda externa; libertad de culto; venta de niños; alimentación; derechos culturales; terrorismo; privacidad; Agenda 2030; minorías; y discriminación racial. Asimismo, revisará la situación particular de algunos países, con la finalidad de analizar su situación respecto a la promoción y protección de los derechos humanos en esos territorios.

Durante la inauguración de esta edición de sesiones del Consejo, llamaron la atención por su contenido dos intervenciones: la primera, la de António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, quien manifestó en relación con la situación mundial de los derechos humanos que el desafío permanente es transformar las ambiciones de la Declaración Universal en un cambio real del mundo sobre el terreno. Los derechos humanos tratan sobre la dignidad y el valor de la gente. Amplían los horizontes esperanzadores, expanden las fronteras de lo posible y liberan lo mejor de nosotros mismos y de nuestro mundo. Está apareciendo un nuevo grupo de desafíos ligados a los grandes movimientos como la crisis climática, el cambio demográfico, la rápida urbanización y la marcha de la tecnología. La gente se queda rezagada. Crecen los temores. Se amplían las divisiones. Y algunos líderes explotando las ansiedades para ampliar esas brechas hasta un punto de ruptura han impuesto una aritmética política perversa: dividir a la gente para multiplicar los votos.

Ante este panorama tan incierto, debidamente detallado y expuesto por el Secretario General, hizo un llamado a la acción que incluye a la propia Organización, a los Estados miembros, a los parlamentarios, a la comunidad empresarial, a la sociedad civil y a las personas de todo el mundo para lanzar un plan a efecto de fortalecer los derechos humanos ante la erosión del Estado de derecho, a través de los siguientes siete puntos:

1- Combatir la desigualdad y eliminar discriminación, lo cual obliga a combatir todas las formas de desigualdad y eliminar todas las formas de discriminación.

2- Los derechos en tiempos de crisis, debido a que las garantías fundamentales se enfrentan a los mayores desafíos cuando surgen conflictos, se producen ataques terroristas o desastres naturales.

3- La igualdad de género y la igualdad de derechos para las mujeres, debido a que en la actualidad vemos un retroceso en los derechos de la mujer, niveles alarmantes de feminicidio, ataques a las defensoras de los derechos humanos y la permanencia de leyes y políticas que perpetúan la subyugación y la exclusión.

4- Participación ciudadana y espacio cívico, con la intención de desarrollar una estrategia para todo el sistema de Naciones Unidas que sirva para promover y proteger el espacio cívico y fortalecer la capacidad de acción de la sociedad civil.

5- Los derechos de las generaciones futuras/cambio climático, debido a que es la mayor amenaza para la supervivencia de nuestra especie, que pone en peligro los derechos humanos en todo el mundo y la existencia de algunos Estados, especialmente las pequeñas naciones insulares en desarrollo.

6- La acción Colectiva, con la finalidad de incrementar el apoyo de las Naciones Unidas a los Estados miembros para que creen y fortalezcan sus instituciones de derechos humanos y mecanismos de rendición de cuentas, y utilicen más ampliamente los instrumentos existentes de derechos humanos.

7- Los derechos humanos ante los nuevos avances, debido a que las nuevas tecnologías ofrecen nuevas oportunidades para la humanidad en términos de bienestar, conocimiento y descubrimiento, pero que con demasiada frecuencia se usan para violar los derechos humanos y la privacidad, mediante la vigilancia, la represión o el acoso y el discurso del odio en línea.

La segunda intervención fue la de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Derechos Humanos -otrora Directora Ejecutiva de ONU Mujeres-, dentro del marco de la conmemoración del 25 aniversario de la Declaración de Beijing, señaló que, si la conferencia de Beijing es conocida como un momento de compromiso colectivo y fuerte con los derechos humanos, veinticinco años después el escenario es bastante diferente. Estamos viendo estos derechos, especialmente los derechos de las mujeres, bajo ataque en muchos frentes, estamos viendo retrocesos y el resurgimiento de narrativas contra la igualdad de género basadas en la discriminación de siglos. A pesar de los logros obtenidos tras la Conferencia de la Mujer de Beijing, hace 25 años, el riesgo de una regresión es real, los derechos de la mujer no son privilegios especiales, sino simplemente que las mujeres tienen las mismas garantías fundamentales que los hombres.

Estas dos intervenciones realizadas por el Secretario General y por la Alta Comisionada, permiten claramente advertir y determinar la gravedad que prevalece y ha empeorado en la promoción y protección de los derechos humanos en todos los miembros de la comunidad internacional, tomando en cuenta la composición plural de los sujetos que la componen.

Así las cosas, todos los gobiernos y cualquier actor involucrado deberían en primer lugar mostrar al menos preocupación, con la finalidad de demostrar sensibilización ante esta problemática que tanto afecta a todas las personas, y en segundo lugar manifestar el conjunto de acciones o estrategia que será implementada, con la finalidad de detener de forma inmediata estas violaciones, y eventualmente estar en posibilidad de prevenir de manera efectiva dichas violaciones.

En cuanto hace al caso de México, tenemos una tendencia histórica de violaciones a los derechos humanos, lo que desde hace mucho tiempo es del conocimiento de todos por las observaciones y recomendaciones realizadas por distintos actores especializados en la materia, el problema es que, al momento, el actual gobierno no acepta en primer término que la crisis gravemente se ha agudizado, mucho menos muestra, en segundo término, preocupación con “acciones” que puedan atender la problemática.

El mejor diagnóstico y la mejor radiografía de ello, es que el gobierno de nuestro país no participó con ninguna intervención durante el segmento inaugural del periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, a pesar de ser miembro del mismo Consejo hasta este año, mucho menos se ha pronunciado sobre las acciones propuestas por Naciones Unidas para mitigar los efectos adversos de las violaciones de los derechos fundamentales, lo cual únicamente reafirma y ratifica la postura institucional sobre el particular: pase lo que pase, no les interesa la promoción, respeto, protección y garantía de los derechos humanos, lo único que les interesa es su política de estado, o mejor dicho el estado de su política.


César O. Castro Márquez

Especialista en Derecho Internacional y Derechos Humanos, Académico y Activista.

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