La trayectoria desinformativa de Carlos Loret de Mola. ¿Por qué creerle ahora?

En los últimos meses, los periodistas que estuvieron al servicio del antiguo establishment bipartidista y, muchos de los cuales, recibían cantidades ingentes de recursos públicos por supuestos conceptos de publicidad y comunicación por parte de los anteriores gobiernos, han modificado su línea editorial radicalmente, enfocándose en golpear constantemente con sus columnas al Gobierno que ahora claramente consideran contrario a sus intereses.

Entre estos periodistas se encuentra Carlos Loret de Mola, el otrora reportero y conductor predilecto de la empresa oligopólica Televisa y un personaje que se encontraba tan cerca del poder político. Hoy, con ínfulas de ser un periodista crítico y de ejercer un periodismo de investigación (¿qué pensarán Carmen Aristegui, Lydia Cacho, Javier Valdez y Anabel Hernández al respecto?), ha concentrado todos sus esfuerzos en atacar constantemente al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el derecho a la libertad de expresión establece que toda persona es libre de expresar su pensamiento u opinión sobre cualquier tema de la esfera pública, sin que por ello pueda ser molestada, sin embargo, también hay que señalar que, entre los principios fundamentales de la ética periodística se encuentran la obligación del periodismo en la búsqueda de la verdad y la independencia de quienes lo practican respecto de las personas, organizaciones y acontecimientos sobre los que informan.

Loret parece haber olvidado dichos principios, no ahora, sino desde que trabajaba para Televisa y en favor de los intereses económicos y políticos de las administraciones pasadas, por lo que cabría preguntarse si, ahora que es un periodista de oposición, su trabajo es serio o continúa manejándose con montajes e información falsa con tal de hacer nota. Evidencias abundan.

Quizá el más famoso de todos los casos es el montaje televisivo realizado en diciembre de 2005 por Loret de Mola como conductor del noticiero Primero Noticias junto con el reportero Pablo Reinah. En este fraude televisivo, el conductor y el reportero tuvieron la primicia para transmitir en vivo la captura de la supuesta banda de secuestradores El Zodiaco, deteniendo y golpeando ante la audiencia a la ciudadana francesa Florence Cassez y su pareja Israel Vallarta; el operativo estuvo comandado por la Agencia Federal de Investigación de Genaro García Luna, funcionario de los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón que hoy se encuentra acusado en una corte federal de Nueva York por narcotráfico y falsedad de declaraciones.

Siete años después del suceso, cuando los ministros de la Primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) volvieron a analizar la petición de amparo de Florence Cassez, Loret de Mola aceptó que se había tratado de un engaño que no había podido descubrir. No obstante, de acuerdo con un artículo del periodista Jenaro Villamil del 28 de enero de 2013, el conductor sabía perfectamente que se trataba de un montaje, además, había sido advertido por su asistente informativa, Laura Barranco, de que podría meterse en problemas, a lo que Loret habría contestado ¿Qué no te ha quedado claro que no te voy a hacer caso?. Es nota.

Ni Televisa ni Loret de Mola aclararon nunca cómo habían descubierto que se había tratado de un montaje o quiénes habían sido los responsables. Hoy, Florence Cassez, libre desde 2013 por la determinación de la SCJN de que se habían violado sus derechos humanos y se había violentado el debido proceso por el montaje televisivo, ha señalado que alista denuncias en contra del ex presidente Felipe Calderón y Carlos Loret de Mola.

Pero ese no ha sido el único caso que involucra al ex conductor de Televisa en montajes y, por lo tanto, en faltar a la ética periodística. En el marco del sismo del 19 de septiembre de 2017 que causó pérdidas humanas y que dejó damnificadas a cientos de familias mexicanas, Loret de Mola volvió a ser parte de un montaje televisivo, esta vez cubriendo, junto con la reportera Danielle Dithurbide, el caso de una supuesta niña llamada Frida Sofía que había quedado atrapada bajo los escombros del Colegio Rébsamen. Esta nota acaparó las miradas de todo el país y del mundo por lo dramático de la historia y porque la vida de una menor de edad se encontraba en peligro.

La historia desvió la atención de millones de mexicanos que siguieron el drama hasta el final, con la esperanza de que la niña fuera rescatada, incluso el entonces secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, se trasladó hasta ese lugar, más que por preocupación sincera, con el objetivo de robar cámara y anotarse una victoria con el rescate de la menor.

Danielle Dithurbide, había señalado que una maestra, de la cual nunca proporcionó el nombre, había reportado al secretario de Educación y a los altos mandos de las secretarías de Defensa y Marina sobre la niña que se encontraba debajo de los escombros. Incluso aseveró que no podía decir el apellido de la niña por respeto a la familia. Las dudas surgieron cuando, entre los familiares de las víctimas y los mismos profesores, comenzaron a preguntarse quién era esa niña, nadie la conocía.

El desenlace resultó ser un insulto para los televidentes y todos los mexicanos que habían seguido la historia, ya que todo se había tratado de un montaje, Frida Sofía nunca existió. Cuando la farsa no pudo sostenerse más, la SEP, SEDENA y SEMAR se retractaron de lo sucedido y señalaron que nunca habían tenido conocimiento de tal niña.

No sólo se había engañado a la población, sino que se utilizaron valiosos recursos y esfuerzos para rescatar a una niña que nunca existió, pudiendo haber sido de mayor ayuda para salvar vidas en otros siniestros.

Al final, Loret de Mola y Denis Maerker, desde su noticiero, sínica e insensiblemente se declararon inocentes, culparon a la SEMAR de haberles dado la información que ellos mismos transmitieron y, de manera soberbia, pidieron una explicación a los altos mandos de dicha institución. Pero, ¿acaso quienes reportan no tienen la obligación de corroborar que la información es verás?, ¿sigue valiendo más importante para Loret hacer nota que hablar con la verdad?, ¿dónde está el profesionalismo de estos periodistas?

Recordar estos dos sucesos no es un ejercicio ocioso, mucho menos en un país donde la memoria histórica se encuentra muy devaluada, donde se olvidan y perdonan por apacible somnolencia los delitos, engaños y abusos cometidos por quienes nos gobiernan e informan. Tienen que recordarse cada que una figura como lo es Loret de Mola, continúa dando información falsa a la población, porque son estas personas quienes forman la opinión pública y ésta no debe estar construida a base de mentiras y desinformación.

Loret sigue mintiendo. El pasado mes de enero, en un video subido a redes sociales para promocionar la nueva plataforma digital LatinUS, encabezada por Loret de Mola y que buscará abrirse paso entre la población de origen mexicano y latina en Estados Unidos, el comediante y conductor Víctor Trujillo, mejor conocido por su personaje de Brozo, anunció su participación en el proyecto, pero llama la atención la forma como se presenta, ya que ambos insinúan que se encuentran en Estados Unidos porque hicieron enojar a alguien, con una clara referencia hacia el presidente Andrés Manuel López Obrador, como si su libertad de expresión hubiese sido violentada por el gobierno y se encontraran en una suerte de exilio.

Nada más falso, tan es así, que Loret continúa escribiendo todas las semanas su columna para El Universal y su programa de radio, Así las cosas continúa al aire en W Radio, caso completamente diferente al sucedido con Carmen Aristegui en 2015, cuando después de haber publicado el caso conocido como la Casa Blanca, fue despedida de la cadena MVS en un claro acto de censura presidencial.

Una más, en su columna para El Universal del pasado 11 de febrero, Loret asegura que ante el desabasto de medicinas el gobierno estaría abriendo el país a las medicinas pirata, una aseveración muy grave que después el Ejecutivo Federal desmintió diciendo que se encontraban avaladas por la OMS.

Al día siguiente, el reportero contratacó asegurando que el documento de dicha organización al que el presidente había hecho alusión señalaba claramente que la inclusión de los medicamentos en esa lista no implicaba ninguna aprobación por parte de la OMS, sin embargo, bajo su misma lógica, tampoco significa que dichos medicamentos sean piratas, como el tajantemente lo aseveró. ¿Cuáles sus argumentos para asegurar este tipo de señalamientos?, ¿cómo puede demostrar que estas medicinas son de menor calidad que las anteriores y cómo puede asegurar que éstas últimas eran de mejor calidad?, ¿cuáles son sus fuentes? La distorsión de la información también es una forma de mentir.

Incluso Javier Duarte, el ex gobernador de Veracruz condenado a nueve años de prisión por asociación delictuosa y lavado de dinero, reveló que la entrevista que sostuvo con Loret de Mola antes de su huida, donde renunciaba voluntariamente a la gubernatura para enfrentar los cargos en su contra, había sido una simulación orquestada por el priista Osorio Chong, los directivos de Televisa y Loret de Mola, quien habría elaborado las preguntas ad hoc.

Si el mismo Loret ha ensuciado su prestigio periodístico con montajes y mentiras y su única ambición ha sido tener ratings más cada vez más altos sin importar la veracidad de la información, ¿por qué habríamos de creerle ahora?, ¿es posible creer que el cambio de partido en la presidencia y su salida de Televisa le han transformado en un periodista ético?, ¿en verdad cree que los mexicanos que radican en Estados Unidos no conocen ese pasado suyo y le creerán sin objetar? 

La libertad de expresión no significa tener libertad para mentir o desinformar a la gente, todos tenemos el derecho a expresar nuestras ideas y opiniones sobre cualquier tema, pero ante todo con información y pruebas veraces. La credibilidad de todo periodista se funda en este principio ético. Loret de Mola, como lo ha demostrado a lo largo de su carrera, carece de este atributo, por ello, quien le siga creyendo, que lo haga bajo su propio riesgo.  


César Salazar

Asesor político e internacional. Maestro por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

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